Los científicos han encontrado una solución «mágica» para combatir los peligrosos incendios de zombis

Los incendios zombis se producen cuando las llamas del verano se encienden en zonas ricas en suelo de turba inflamable. Cuando llega el otoño, los incendios de verano pueden seguir ardiendo en la turba e incluso durar todo el invierno bajo una gruesa capa de nieve, reapareciendo una vez que ésta se derrite. El año pasado, en medio de una temporada de incendios sin precedentes, este patrón se repitió en Siberia, pero también se han observado incendios zombis en Alaska y en climas más cálidos con suelos cargados de turba, como el sudeste asiático.

Además de ser espeluznantes, su extinción es extremadamente difícil y requiere muchos recursos. Actualmente, los bomberos necesitan millones o incluso miles de millones de galones de agua para sofocar uno. Por ejemplo, para apagar el incendio de turba de 2008 en Evans Road, Carolina del Norte, se necesitaron al menos 21,6 millones de galones de agua. Esto se debe en gran parte a que el agua no es precisamente una sustancia ideal para sofocar estos incendios de zombis. Debido a la tensión superficial, cuando el agua penetra en el suelo, tiende a crear túneles a través de él en lugar de dispersarse uniformemente, canalizando el agua lejos de algunos puntos calientes.

Pero ahora, los investigadores han identificado un nuevo material supresor de incendios, y dicen que podría ayudar a los bomberos a calmar estos fuegos zombis más rápidamente y reducir la cantidad de agua necesaria para hacerlo hasta en dos tercios. Presentaron sus conclusiones en un estudio publicado la semana pasada en la revista International Journal of Wildland Fire.

Preocupados por la ineficacia del uso de agua para sofocar los incendios de zombis, Rein y su equipo empezaron a pensar en otros materiales que pudieran apagar el fuego más rápidamente. Las espumas contra incendios, por ejemplo, pueden funcionar, pero suelen estar fabricadas con sustancias químicas tóxicas PFAS, que se han relacionado fuertemente con un mayor riesgo de cáncer. Pensaron que una opción mejor sería buscar soluciones con materiales biodegradables que plantearan menos problemas medioambientales. Eso les llevó a empezar a experimentar con diferentes aditivos de origen vegetal para el agua que permitieran que ésta se impregnara en el suelo de manera más uniforme.

Llegaron a un producto llamado Cold Fire, fabricado por una empresa llamada Fire Freeze. Este producto, según el estudio, funciona de verdad. (Esto puede parecer un anuncio, pero no hay que olvidar que el estudio fue financiado por el Consejo Europeo de Investigación y el Fondo de Dotación para la Educación de Indonesia, no por la empresa). La empresa afirma que el material no supone ningún riesgo medioambiental para los ecosistemas ni para la salud de los trabajadores o la fauna. Cold Fire es un «agente humectante» biodegradable -o una sustancia que reduce la tensión superficial de un líquido en el que se disuelve- para añadir al agua. Estos agentes, también conocidos como surfactantes, se utilizan ampliamente en muchas aplicaciones. Por ejemplo, suelen añadirse a los detergentes para la ropa para mejorar la capacidad del agua de empapar la ropa de manera uniforme.

Los investigadores compraron turba comercial y la encendieron bajo condiciones controladas en su laboratorio. A continuación, experimentaron añadiendo diferentes concentraciones de Fuego Frío al agua para ver con qué rapidez se podía apagar el fuego. Descubrieron que la forma óptima de utilizar Cold Fire era añadir una concentración del 1% de la sustancia en el agua; al hacerlo, se reducía el tiempo que se tardaba en apagar el fuego en un 39% de media. También descubrieron que con este método se podía sofocar el fuego con hasta dos tercios menos de agua de lo habitual.

Los hallazgos de los autores abrieron un gran camino, pero ahora esperan que los científicos den el siguiente paso y prueben el material a mayor escala.

«Todavía queda mucho por aprender sobre el fuego en las turberas», escribió en un correo electrónico Muhammad Agung Santoso, estudiante de doctorado del departamento de ingeniería mecánica del Imperial College y autor del estudio. «Sugerimos que se realicen pruebas controladas a escala de campo para aprender más sobre el comportamiento del fuego zombi y validar nuestros resultados a escala de laboratorio en condiciones reales de campo».

Aunque aún queda trabajo por hacer, el equipo cree que sus descubrimientos podrían revolucionar la forma en que los bomberos suprimen los incendios de turba zombi, lo que sería una buena noticia para el clima. Algunos de estos incendios de turba zombi son los más grandes que ha visto el planeta. Como arden en las turberas, que están llenas de materia orgánica rica en carbono, también liberan cantidades masivas de gases de efecto invernadero que calientan el planeta. En 2020, gracias a estos extraños incendios latentes, el Ártico liberó una cantidad récord de dióxido de carbono. Al arder, estos incendios también liberan contaminación atmosférica tóxica mortal y pueden degradar los ecosistemas. La nueva investigación presenta una forma de hacer frente a estos horrores, añadiendo algún seguro para ayudar a proteger el clima, y las comunidades y ecosistemas que se ven directamente afectados por estos incendios y el humo tóxico que crean.

«La lucha contra los incendios de turba requiere una cantidad increíble de trabajo, tiempo y agua, y este agente humectante biodegradable podría ayudar a todos: a los bomberos, a las comunidades y al planeta», afirma Guillermo Rein, autor principal del estudio y director del laboratorio del Departamento de Ingeniería Mecánica del Imperial donde se realizó la investigación, en un comunicado. «Este supresor mágico podría facilitar la extinción definitiva de los incendios de zombis».

Actualización 19/3/2021, 3:45 a.m. AEDT: Este post ha sido actualizado con el comentario de Muhammad Agung Santoso


Texto original en inglés: https://www.gizmodo.com.au/2021/03/scientists-found-a-magical-solution-to-fight-dangerous-zombie-fires/

Compartir esta publicación: